Columna de opinión

El corrido apócrifo

Una "banda" sin músicos llegó al millón de oyentes. El streaming, la IA y lo que tu suscripción termina financiando.

El corrido apócrifo
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En menos de un mes, una banda llamada The Velvet Sundown acumuló más de un millón de oyentes mensuales en Spotify. Su álbum debut, Floating on Echoes, se publicó el 5 de junio de 2025. Las listas de la plataforma la empujaron hacia sus rincones más comerciales, psicodelia setentera, folk-rock de pradera, y la prensa anglosajona la cubrió. El 5 de julio, la propia "banda" confirmó lo que ya se sospechaba: era un proyecto sintético, compuesto y cantado por inteligencia artificial, con imágenes también generadas, de acuerdo con Rolling Stone. Las regalías por más de un millón de oyentes se pagaron a una sociedad de gestión detrás de la cual no había músicos.

El caso no es anecdótico, es síntoma. Revela un modelo de extracción que el streaming ha consolidado por etapas y que la inteligencia artificial generativa cierra como un círculo.

El primer eslabón se montó el 1 de abril de 2024, cuando Spotify activó su "umbral de mil reproducciones": cualquier pista que no alcance mil reproducciones en doce meses ya no genera regalías para sus autores. El dinero, según documentó Music Business Worldwide, no se elimina: se redistribuye hacia los catálogos grandes. El estrato bajo de músicos (los que empiezan, los regionales, los de nichos) trabaja, su música suena, pero no cobra.

El segundo eslabón es lo que la periodista Liz Pelly disecciona en Mood Machine (2025): Spotify rellena sus listas más rentables, Peaceful Piano, Deep Focus, con tracks de proveedores fantasma que cobran tarifa fija y no regalías. Lo llama Perfect Fit Content. La traducción es directa: cada minuto de música ambiental en una oficina es un minuto que no se le pagó a un compositor con cara y nombre.

El tercer eslabón es la IA generativa. En junio de 2024, la asociación discográfica estadounidense (RIAA) demandó a la vez a Suno y a Udio, las dos plataformas que dominan la generación de música por IA, por entrenar sus modelos con catálogos protegidos sin licencia. Warner negoció con Suno en noviembre de 2025 y Universal con Udio ese mismo otoño, según el rastreador de Chartlex. Pero los litigios siguen abiertos por demandado: Suno aún enfrenta a las disqueras, y Udio, a Sony y a Warner. Mientras los pleitos avanzan, las plataformas ya producen música por IA. Velvet Sundown es solo el caso más visible.

El cuarto eslabón, y el que más pesa, es lo que el dinero del streaming termina financiando. El director general de Spotify, Daniel Ek, escribió en redes el 29 de mayo de 2024 una frase que se le devolvió como bumerán: "el costo de crear contenido se aproxima a cero". No fue torpeza: fue tesis empresarial. Y la operación coherente ya estaba en marcha. Ek usa su fondo personal de inversión, Prima Materia, para colocar capital en Helsing, una empresa alemana de inteligencia artificial militar (identificación de blancos, drones, plataformas de combate) con contratos en Ucrania y con varios ejércitos europeos. En junio de 2025, Prima Materia lideró una ronda de 600 millones de euros en Helsing, que pasó de valer cinco mil a doce mil millones de euros en menos de un año, como documentó CNBC. Ek preside el consejo de Helsing desde 2021.

No es metáfora. Es contabilidad.

El círculo se cierra: el suscriptor paga su Spotify creyendo que financia música; la plataforma reduce al máximo lo que paga al músico, cuando paga; el excedente alimenta el patrimonio de Ek; y Ek financia, a través de Prima Materia, fabricantes de drones. No es metáfora. Es contabilidad.

Aquí entra México. El 14 de mayo de 2026, el Diario Oficial de la Federación publicó una reforma a la Ley Federal del Derecho de Autor y a la Ley Federal del Trabajo que, por primera vez, reconoce que la voz forma parte del derecho a la imagen de las personas: su uso en cualquier sistema de inteligencia artificial requiere autorización del titular, y esa autorización es revocable. Las sanciones van de cinco mil a cuarenta mil UMA, entre 586 mil y cuatro millones seiscientos mil pesos según la gravedad.

Detrás de la reforma hubo presión sostenida de la Sociedad de Autores y Compositores de México, que desde enero de 2026 advirtió en público, como consignó Mauricio Jalife en El Financiero, que la IA se alimenta de obras protegidas sin contraprestación y que las plataformas pagan menos de lo justo. Un caso aceleró el debate: la voz del actor de doblaje Pepe Lavat, fallecido en 2018, fue clonada y reutilizada en 2025 sin autorización de sus herederos, según El Informador.

México llegó antes que Estados Unidos a tener un marco legal específico sobre clonación de voz. Falta ver si se aplica, porque el caso mexicano más visible ya está en plataformas que consumen millones: una cuenta de TikTok publicó una versión de El burrito sabanero cantada por las voces clonadas con IA de Natanael Cano, Peso Pluma y Junior H, según N+. Ninguno grabó el tema, ninguno autorizó, ninguno cobró. Es el corrido apócrifo: regional mexicano sin sierra, sin desierto, sin biografía. Música sin lugar.

Walter Benjamin escribió en 1936 sobre la obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica; le preocupaba que el cine y la fotografía borraran el aura del original. No pudo prever una época no de reproductibilidad, sino de generabilidad sintética: máquinas que producen obras sin que haya original. El economista griego Yanis Varoufakis llama a este modelo tecnofeudalismo (2023): las plataformas no son mercados, son feudos; el usuario y el creador son siervos que trabajan la tierra digital, y los señores extraen renta. La inteligencia artificial generativa cierra el sistema: el señor ya no necesita al siervo, produce su propia cosecha.

La pregunta no es si la IA debe usarse en música, sino quién cobra cuando la máquina canta con voz prestada. México respondió, con todas sus limitaciones, el 14 de mayo: la voz es del titular, la autorización es revocable, la sanción es económica. Pero la pregunta más grande, qué se financia cuando uno paga una suscripción, sigue abierta. El catálogo de Spotify dejó de ser archivo. Es cantera. Y el músico, cada vez más, es la piedra de la que se extrae el material para que la máquina lo sustituya.

SRVO

Fuentes y referencias citadas

  1. Walter Benjamin, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (1936). Ficha de la obra · Yanis Varoufakis, Tecnofeudalismo (Bodley Head, 2023 / Deusto, 2024). Penguin · Liz Pelly, Mood Machine (One Signal/Atria, 2025).
  2. The Velvet Sundown, proyecto sintético confirmado, más de 1M de oyentes. Rolling Stone · Digital Music News
  3. Umbral de mil reproducciones de Spotify (1-abr-2024). Music Business Worldwide
  4. Perfect Fit Content y artistas fantasma. Liz Pelly en Harper's
  5. Demandas RIAA vs Suno y Udio; acuerdos Warner–Suno y Universal–Udio; litigios aún abiertos por demandado. Chartlex (rastreador de litigios)
  6. Frase de Daniel Ek ("close to zero", 29-may-2024). Fortune
  7. Inversión de Prima Materia (Ek) en Helsing (600 mdE, jun-2025). CNBC · Helsing
  8. Reforma mexicana sobre voz e IA (DOF 14-may-2026). Cadena Política · presión SACM: Mauricio Jalife en El Financiero
  9. Clonación de voz de Pepe Lavat (2025). El Informador · El burrito sabanero con voces IA: N+
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