Columna de opinión

El último cerrojo

En 96 años de Mundiales masculinos, ningún arquero negro ha sido campeón siendo titular. No es azar: es stacking, la segregación posicional que reserva las plazas de mando, como el arco, al grupo dominante. Del fantasma de Barbosa (1950) a Mike Maignan, que en 2026 puede ser la primera grieta. El futbol femenil ya rompió el muro en 1999 con Briana Scurry.

El último cerrojo
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Hay derrotas que se cuentan por goles y hay derrotas que se cuentan por generaciones. La de Brasil en 1950, el llamado Maracanazo, pertenece a la segunda clase. Aquel domingo Uruguay arrebató la copa en el propio estadio brasileño y un país entero salió a buscar un culpable. Lo encontró en su portero, Moacir Barbosa, un hombre negro que cargó el estigma durante medio siglo. En una entrevista del año 2000, ya anciano, resumió su condena con una frase que debería estudiarse en cualquier facultad: en Brasil la pena máxima son treinta años, y él llevaba cincuenta pagando una culpa que no era suya. El Museu do Futebol de São Paulo ha documentado que aquella narrativa del chivo expiatorio fue construida, sobre todo, por cronistas y dirigentes blancos, y que recayó justo sobre los tres jugadores negros de aquel plantel.

Esa escena fundacional abre un dato que, revisadas todas las ediciones, sostiene una tesis mayor: en noventa y seis años de Copas del Mundo masculinas, con veintidós selecciones campeonas, ningún arquero negro ha ganado el título siendo titular. La lista de porteros que levantaron el trofeo es una sucesión ininterrumpida: Gilmar, Gordon Banks, Dino Zoff, Fabien Barthez, Gianluigi Buffon, Iker Casillas, Manuel Neuer, Hugo Lloris, Emiliano Martínez. Ninguno negro.

Conviene precisar, porque el rigor es lo único que vuelve citable una afirmación así. No es que no haya habido arqueros afrodescendientes en planteles campeones. Los hubo, pero en la banca. Héctor Baley, de ascendencia africana por vía paterna, fue campeón con Argentina en 1978 sin sumar un minuto. Dida integró el plantel brasileño de 2002 como suplente y solo llegó a ser primera opción de Brasil en 2006, cuando el equipo cayó en cuartos. Steve Mandanda ganó con Francia en 2018 y hasta jugó un partido de la fase de grupos, pero siempre detrás de Lloris. Estuvieron en la fotografía. No estuvieron bajo los tres palos el día de la final.

La pregunta obligada es por qué, y ahí conviene cambiar la anécdota por el concepto. La sociología del deporte tiene un nombre para este patrón: stacking, o segregación posicional. Lo formularon los sociólogos John Loy y Joseph McElvogue en 1970, en un estudio pionero titulado "Racial Segregation in American Sport". Su hipótesis, llamada de la centralidad, es tan sencilla como reveladora: en los deportes de equipo, las posiciones centrales, las que concentran la interacción, el liderazgo y la toma de decisiones, tienden a ser ocupadas por el grupo dominante, mientras las periféricas, asociadas al puro atributo físico, se reservan al grupo subordinado. Décadas de estudios posteriores confirmaron el mismo dibujo en el beisbol y en el futbol americano.

Ese cero no aguantó un siglo por falta de talento. Aguantó por estructura.

Ninguna posición del futbol es más central que la portería. El arquero no corre la banda: piensa, ordena la defensa, es el último cerebro y la última palabra. A mi juicio, por eso fue la última plaza que se le abrió al jugador afrodescendiente, incluso cuando ya dominaba el resto del campo. El caso inglés lo ilustra con crudeza estadística: en toda la historia de su selección mayor un solo arquero negro la ha defendido, David James, según ha recordado el propio exportero en Sky Sports. El talento negro llenó las bandas, el ataque, el mediocampo. El guante siguió siendo, en el imaginario, un asunto de otros.

Este es el punto donde una tesis honesta debe mostrar su propia grieta. El muro no es absoluto, porque ya cayó una vez. En el Mundial femenil de 1999 la arquera estadounidense Briana Scurry, mujer y negra, fue campeona como titular y atajó el penal que definió la final ante China. El techo del arco existe, pero es, con precisión quirúrgica, un fenómeno del futbol masculino. Que el futbol de las mujeres lo haya roto veintisiete años antes es, en sí mismo, materia para otra columna.

Y llega 2026. En este Mundial el arquero titular de Francia, una de las selecciones favoritas, es Mike Maignan, nacido en Cayena, en la Guayana Francesa. Maignan no es promesa ni suplente de lujo: es el número uno indiscutido de su selección y uno de los mejores porteros del torneo. Si Francia levanta la copa, sería, de manera literal y por primera vez, el arquero negro campeón del mundo como titular. Noventa y seis años después de que Barbosa fuera condenado por serlo.

Vale una salvedad final, porque la categoría lo exige. La negritud no es una etiqueta fija ni universal: se construye distinto en Brasil, en Argentina, en Francia o en México, y este texto la usa en su sentido socialmente percibido, no como marca biológica. Esa cautela, sin embargo, no diluye el dato. Bajo cualquier criterio razonable el resultado no cambia: el arco campeón varonil ha sido, hasta hoy, territorio de un solo color.

Lo que se juega en las próximas semanas excede entonces a Francia. Un cero que resistió casi un siglo no se sostuvo por falta de talento ni por azar, sino por una estructura que repartió de antemano los lugares: el mando para unos, el músculo para otros. Que se rompa o no, este mes, dirá menos sobre Maignan que sobre cuánto ha cambiado, de verdad, ese reparto invisible. Ese es el partido que no aparece en la tabla.

SRVO

Fuentes y referencias citadas

  1. Loy, J. W. y McElvogue, J. F., "Racial Segregation in American Sport", International Review of Sport Sociology (1970): journals.sagepub.com
  2. El caso Moacyr Barbosa (Maracanazo, 1950), ESPN: espn.com
  3. Barbosa y la construcción racial del chivo expiatorio, Museu do Futebol: museudofutebol.org.br
  4. David James, único arquero negro de la selección inglesa, Sky Sports: skysports.com
  5. Brasil nunca campeón con arquero negro; Dida, primera opción hasta 2006, Bleacher Report: bleacherreport.com
  6. Briana Scurry, campeona del Mundial femenil 1999, Wikipedia: en.wikipedia.org
  7. Mike Maignan, titular de Francia en el Mundial 2026, Wikipedia: en.wikipedia.org
  8. Héctor "Chocolate" Baley, afrodescendiente campeón con Argentina 1978, Memo: memo.com.ar
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