Columna de opinión

La pastilla de Kelley: el suicidio que le avisó al mundo

Cinco operativos, ningún juicio: el patrón que Núremberg no se atrevió a documentar.

Una cápsula de cianuro de latón y un espejo que refleja la silueta de un testigo
El psiquiatra miró de cerca al monstruo, y el monstruo le devolvió un espejo.
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Hay una advertencia de hace ochenta años que conviene releer como manual del orden internacional de hoy. La dejó un psiquiatra del Ejército estadounidense que, en Núremberg, buscó el rostro del mal y encontró un espejo.

Antes de avanzar hay que decir lo que esta columna no es. No es una defensa de Nicolás Maduro, ni del régimen cubano, ni de Saddam Hussein, ni de los cárteles mexicanos; los saldos de unos y otros están documentados y no necesitan maquillaje. Pero fijar ese punto no agota la conversación. Persiste otro: el del país que se proclama guardián del orden internacional y lleva ochenta años violándolo cada vez que la geografía o los recursos lo justifican, ante la mirada inerte de los demás.

El doctor Kelley era teniente coronel del Cuerpo Médico del Ejército estadounidense. En Núremberg le encargaron evaluar la psicología de los principales jerarcas del Tercer Reich. La hipótesis institucional era simple: debía existir una patología distintiva que explicara, en términos clínicos, lo ocurrido. Encontró lo contrario. Las pruebas de personalidad de Göring, Hess o Ribbentrop resultaron indistinguibles de las de cualquier político occidental de su tiempo. No había una marca del mal: había hombres ordinarios, ambiciosos, dispuestos a obedecer, en un entorno institucional permisivo. En 1947 publicó 22 Cells in Nuremberg con la advertencia central: ese tipo de hombre "se puede encontrar en cualquier país del mundo, incluido el nuestro". Once años después, en 1958, Kelley ingirió cianuro frente a su familia, igual que Göring la noche previa a la horca. El psiquiatra había mirado de cerca al monstruo, y el monstruo le devolvió un espejo.

La advertencia tuvo eco. Telford Taylor, fiscal jefe estadounidense en los juicios subsecuentes de Núremberg y uno de los arquitectos del derecho penal internacional, publicó en 1970 Nuremberg and Vietnam: An American Tragedy, donde sostuvo que la conducta de su propio país en Vietnam constituía, bajo los estándares que él ayudó a construir, crímenes de guerra. Hannah Arendt llevó la misma intuición al plano filosófico con la banalidad del mal en Eichmann en Jerusalén (1963): el mal contemporáneo no necesita monstruos, sino burócratas funcionales. Un psiquiatra, un fiscal y una filósofa, la misma idea desde tres ángulos.

Vale observar qué juzgó Núremberg y qué no. Hjalmar Schacht, presidente del banco central alemán y arquitecto financiero del rearme, fue absuelto. IG Farben, que fabricó el gas Zyklon B usado en las cámaras de exterminio y empleó mano de obra esclava, fue desmembrada de forma cosmética en BASF, Bayer y Hoechst, hoy gigantes globales. Hugo Boss, que confeccionó los uniformes de las SS y de la Wehrmacht y cuyo fundador militó en el partido nazi desde 1931, es hoy una marca de lujo (reconoció ese pasado en un estudio histórico de 2011). Las empresas estadounidenses con operaciones en la Alemania nazi nunca fueron investigadas: Ford y la Opel de General Motors produjeron vehículos militares, e IBM, a través de su filial alemana, suministró las máquinas que procesaron los censos raciales. La Operación Paperclip absorbió después a más de mil seiscientos científicos nazis hacia los programas militares y espaciales de Estados Unidos. La estructura económica del Reich no fue destruida: fue decapitada en lo político y reabsorbida en lo industrial. El capital cambió de uniforme.

Lo que vino después no es revelación, es continuidad. En enero de 2003, dos meses antes de la invasión a Irak, ejecutivos de ExxonMobil, Chevron, ConocoPhillips y Halliburton se reunieron con el equipo del vicepresidente Dick Cheney para planear la industria petrolera iraquí de la posguerra. La guerra dejó entre ciento cincuenta mil y más de un millón de muertos, según el rango de estimaciones, y armas de destrucción masiva que nunca aparecieron, como confirmó el Informe Duelfer en 2004. Kellogg Brown & Root, la subsidiaria que Cheney había dirigido, recibió después contratos federales por unos treinta y nueve mil millones de dólares. ExxonMobil firmó el primer contrato petrolero estadounidense con Irak en treinta y cinco años. George W. Bush, Cheney, Donald Rumsfeld, Condoleezza Rice y Colin Powell, quien mostró ante la ONU el frasco como prueba de las armas inexistentes, nunca fueron juzgados.

Soberano resultó ser quien decide a quién se aplica el derecho y a quién no.

El patrón, ochenta años después, ya no requiere interpretación. El 3 de enero de 2026, en la operación Determinación Absoluta, fuerzas especiales estadounidenses irrumpieron en Caracas y capturaron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, trasladados luego a Nueva York. El 5 de enero, Maduro compareció ante el juez federal Alvin Hellerstein por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas; dijo que Estados Unidos lo había "secuestrado" y se declaró no culpable. El Departamento de Justicia respondió que no se trataba de una extradición sino de una "rendición extraordinaria", la misma figura que usó la CIA después del 11 de septiembre para trasladar sospechosos sin proceso. La cancillería francesa la calificó como una violación del principio de no uso de la fuerza. Murieron, según los gobiernos de Venezuela y Cuba, decenas de efectivos de ambos países.

El patrón mexicano sigue la misma lógica, de forma escalonada. En julio de 2024, Ismael "El Mayo" Zambada fue sacado de territorio mexicano por hombres al mando de Joaquín Guzmán López, quien después confesaría que buscaba un "crédito de cooperación" con las autoridades estadounidenses, y entregado en Texas. México lo tipificó como secuestro y pidió su extradición de vuelta; no hubo respuesta. El 29 de abril de 2026, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York acusó al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve funcionarios, por cargos casi idénticos a los de Maduro. El 11 de mayo, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la sustracción de Rocha "no debe ocurrir". La elección del verbo es elocuente: lo que debe no ocurrir es, por definición, lo que podría ocurrir.

Carl Schmitt resumió la lógica en 1922: soberano es quien decide sobre la excepción. En el orden que Núremberg inauguró, soberano resultó ser quien decide a quién se aplica el derecho y a quién no. Quince de los diecinueve secuestradores del 11 de septiembre eran sauditas, y Arabia Saudita nunca fue invadida; Irak, sin relación demostrable con los atentados, sí lo fue. La palabra "terrorista" funciona en este orden como una suspensión del rostro de la víctima: la categoría que convierte muertes en daño colateral.

Kelley miró a Göring a los ojos en 1945 y no vio a un monstruo alemán: vio un espejo. Por eso, en 1958, tomó la misma pastilla. Ese espejo lleva ochenta años funcionando, con bandera estadounidense, con demócratas y republicanos turnándose en su manejo, con petróleo cambiando de manos en Bagdad, con jefes de Estado en cortes de Manhattan y gobernadores mexicanos en la lista. La pastilla de cianuro de Kelley no fue una derrota psiquiátrica. Fue la declaración de un testigo. Y al testigo, ochenta años después, todavía no le hacemos caso.

SRVO

Fuentes y referencias citadas

  1. Douglas M. Kelley, 22 Cells in Nuremberg (Greenberg, 1947). Registro bibliográfico, George C. Marshall Foundation Library
  2. Telford Taylor, Nuremberg and Vietnam: An American Tragedy (Quadrangle, 1970); Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalén (Viking, 1963); Carl Schmitt, Teología política (1922).
  3. Iraq Survey Group, Informe Duelfer (2004): Irak no poseía arsenales de armas de destrucción masiva al momento de la invasión. Comprehensive Report of the Special Advisor to the DCI on Iraq's WMD (govinfo)
  4. Intereses petroleros y contratistas en la invasión a Irak. Business & Human Rights Resource Centre · Antonia Juhasz
  5. Captura de Nicolás Maduro (3-ene-2026) y comparecencia ante el juez Hellerstein (5-ene); cuestionamientos de legalidad. Al Jazeera · The Washington Post
  6. Acusación de EE.UU. contra el gobernador Rubén Rocha Moya y nueve funcionarios (29-abr-2026, presunta, sin sentencia). CNN en Español · Sheinbaum, "no debe ocurrir" (11-may): La Jornada
  7. Sustracción de Ismael "El Mayo" Zambada a EE.UU. (julio 2024). CNN en Español
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