Morelos, subcampeón nacional
Primer lugar nacional en extorsión, segundo en homicidio y feminicidio. Cuando todo el país baja y tú no, el problema no es la marea.
El país lleva meses celebrando su gran baja de violencia, y esta casa ha verificado que, descontada la mercadotecnia, la mejora existe. Falta la pregunta que ningún boletín local quiere responder: si a México le va mejor, ¿cómo le va a Morelos? La respuesta cabe en una palabra que la estadística usa sin cortesías: outlier. El punto que se sale de la nube.
Veamos el medallero, construido con tasas por cada 100 mil habitantes, la única forma honesta de comparar a un estado de dos millones de personas con gigantes de ocho o diecisiete. Los datos son del Secretariado Ejecutivo, año 2025 completo, con población de CONAPO.
En extorsión, Morelos es primer lugar nacional: 20.4 carpetas por cada 100 mil habitantes, por encima de la Ciudad de México (19.1) y de Guanajuato (19.5). En proporción, ningún lugar del país registra más cobro de piso que este estado sin frontera, sin puerto y sin corredor fronterizo que lo "explique". En homicidio doloso, segundo lugar nacional: 48.5, solo detrás de Colima. En feminicidio, segundo lugar: 1.70, solo detrás de Sinaloa, un estado en guerra abierta entre facciones del cártel. En secuestro, cuarto. A ese conjunto hay que sumarle 2,116 personas desaparecidas sin localizar, una tasa de 102.9 por 100 mil.
Podría objetarse que las comparaciones entre estados siempre cargan contextos distintos. Concedido. Por eso el dato más severo de esta columna no compara a Morelos con nadie más que consigo mismo. En 2025, veintinueve entidades federativas registraron menos homicidios que en su peor momento del bienio 2018-2019, el pico histórico nacional. Solo tres están hoy por arriba de aquel nivel: Sinaloa, por la guerra interna que todos conocen; Campeche, desde una base baja; y Morelos, que pasó de 911 carpetas en 2019 a 997 en 2025. La marea bajó en todo el litoral. Aquí el agua sigue subiendo.
El gobierno estatal exhibirá su propio número, y conviene adelantarse a reconocerlo: en 2024 se abrieron 1,323 carpetas de homicidio doloso y en 2025 fueron 997. Una caída de 326. Solo que ese descenso trae un asterisco documentable: en el mismo año, las categorías estadísticas vecinas, el cajón de "otros delitos que atentan contra la vida" y el homicidio culposo, crecieron 84 carpetas. Una de cada cuatro carpetas que desaparecieron del homicidio morelense pudo, sencillamente, haberse mudado de columna. Este espacio verificó que a escala nacional ese tipo de trasvase ya no explica la baja de 2025; en Morelos, en cambio, la proporción amerita auditoría. Cuando el país deja de maquillarse y un estado sigue frente al espejo, el rubor es local.
¿Qué hace a un outlier? No la geografía: Morelos no tiene los pretextos de Tamaulipas ni de Baja California. No el tamaño: estados más chicos y más pobres mejoraron. No la federación: el Ejército, la Guardia Nacional y los programas sociales operan aquí igual que en los 29 estados que sí bajaron. Lo que queda, cuando se descartan la marea y el clima, es lo de casa: una fiscalía cuya eficacia procesal lleva años en cuestión, corporaciones municipales intervenidas o capturadas, rotación de mandos sin estrategia visible y un tejido político local que este programa ha documentado expediente por expediente. La estadística no dicta nombres; dicta dónde buscar. Y lleva años apuntando al mismo lugar.
La utilidad pública del outlier es exactamente esa: atribuir responsabilidad. Cuando todos suben, cualquier gobierno puede culpar a la ola nacional; es la coartada perfecta y, durante el sexenio pasado, fue la coartada universal. Pero cuando todos bajan y uno no baja, la coartada se evapora. No hay marea que explique al que se hunde solo, en un mar que se está calmando.
No hay marea que explique al que se hunde solo, en un mar que se está calmando.
Dos millones de morelenses pagan ese diferencial todos los días, y lo pagan dos veces. Una en la tasa: vivir en el estado donde es más probable, en proporción, recibir la llamada del cobro de piso que en cualquier otro rincón del país. Y otra en el relato: escuchar que México mejora, que las cifras nacionales bajan, que la estrategia funciona, mientras el dato de su calle dice lo contrario. Esa doble factura, la del miedo y la de la disonancia, también es una forma de violencia institucional.
Subcampeón nacional en homicidio, subcampeón en feminicidio, campeón en extorsión. En cualquier otro torneo, el podio se celebra con desfile. En este, lo serio sería investigarlo: auditar la fiscalía, desagregar los municipios, explicar el trasvase de columnas y rendir cuentas por el único título que nadie quería ganar. Mientras eso no ocurra, Morelos seguirá siendo la nota al pie que desmiente el párrafo triunfal del país.
SRVO
Fuentes y referencias citadas
- SESNSP, incidencia delictiva del fuero común, año 2025 (corte abril 2026). Datos abiertos SESNSP
- Tasas por 100 mil habitantes calculadas con proyecciones de población CONAPO 2025: Morelos extorsión 20.4 (1º nacional), homicidio doloso 48.5 (2º), feminicidio 1.70 (2º), secuestro 0.97 (4º). CONAPO, proyecciones · método reproducible en el dashboard nacional de 45 Digital.
- Serie estatal de homicidio doloso 2015-2025: Morelos 911 (2019) → 997 (2025); solo Sinaloa, Campeche y Morelos por arriba de su nivel 2018-2019. Cálculo propio sobre datos abiertos SESNSP.
- Morelos 2024→2025: -326 carpetas de homicidio doloso; +84 en categorías espejo (otros delitos contra la vida y homicidio culposo). Cálculo propio sobre datos abiertos SESNSP; se publica como señal a auditar, no como afirmación de reclasificación deliberada.
- RNPDNO, versión pública (corte 3-jun-2026): Morelos 2,116 personas desaparecidas activas, tasa 102.9 por 100 mil. RNPDNO