La paz que se cobra
De los 2,475 municipios del país que permiten medir una tasa por habitante, el que más extorsión registra es Cuautla: 133.6 carpetas por cada cien mil, más del doble que el segundo lugar nacional. Morelos encabeza la tabla estatal de extorsión y es segundo en homicidio. Entre 2023 y 2025 la ciudad cruzó de plaza en disputa a otra cosa: los homicidios cayeron 45.1 por ciento mientras el cobro subió 185.1. Y no es solo Cuautla: de los once municipios de Morelos que el radar alcanza a medir, nueve caen hoy en el mismo cuadrante. El radar de la paz narca, indicador propio de 45 Digital Noticias, encuentra ese patrón en 18 de los 32 estados y en 163 de 315 municipios.
Primero la casa, no el país.
De los 2,475 municipios de México que permiten medir una tasa por habitante (el país tiene 2,478; los 3 creados en 2024 aún no tienen población oficial propia), el que más extorsión registra es Cuautla. No está entre los primeros: es el primero. En 2025 acumuló 259 carpetas de investigación por extorsión para una población de 193,868 personas, una tasa de 133.6 por cada cien mil. El segundo lugar del país entre municipios de tamaño comparable es Salamanca, Guanajuato, con 64.25. Cuautla más que duplica al segundo.
Morelos, como estado, también encabeza la tabla nacional de extorsión con 20.38 por cien mil, y ocupa el segundo lugar en homicidio doloso con 48.49. Primero en cobro, segundo en muertos.
Ahora el marco nacional, y luego regreso.
En 2025 México registró 20,191 homicidios dolosos, 20.7 por ciento menos que el año anterior, y el INEGI lo confirma por acta de defunción. La caída es real. Quien la niegue está discutiendo con el forense.
Pero cuando un territorio se pacifica de verdad, todas las violencias ceden a la vez. Baja el homicidio y baja el robo y baja el cobro de piso, porque lo que cambió fue quién manda en la calle. Si una cede mientras otra se dispara, lo que hubo no fue pacificación: fue reparto.
Sobre esa distinción construimos un indicador propio, de método abierto y refutable, que publicamos hoy completo. Cruza dos ejes. Los muertos, medidos con homicidio doloso, el delito que menos se puede esconder porque aparece un cuerpo y se levanta un acta. El cobro: extorsión más narcomenudeo. Esos no son delitos de pleito, son delitos de administración: se cobran cuando alguien ya ganó la calle. Se comparan tasas por cien mil del primer año contra el último, nunca los números crudos.
El resultado no cabe en un boletín. En 18 de los 32 estados los muertos bajan mientras el cobro sube, y en escala municipal son 163 de 315.
Aquí vuelvo a Cuautla, porque su serie cuenta una historia en dos tiempos.
Entre 2019 y 2025, Cuautla sube en las dos cosas: 77.9 por ciento más homicidio y 133 por ciento más cobro. Eso no es paz narca, es plaza en disputa: el retrato de un mercado peleado. Pero al acortar la ventana a los últimos dos años, entre 2023 y 2025, el cuadro se invierte: los homicidios caen 45.1 por ciento mientras el cobro sube 185.1. El estado entero repite el patrón en la misma ventana, con 24.4 por ciento menos muertos y 90.2 por ciento más cobro.
Un indicador que solo encuentra lo que su autor buscaba no es un indicador: es una opinión con números.
No es solo Cuautla. De los once municipios de Morelos que entran al radar por tamaño de población, en la ventana larga estaban repartidos entre tres comportamientos distintos: cinco en plaza en disputa, cuatro con las dos violencias a la baja y dos ya en paz narca. En la corta, nueve de los once caen en el mismo cuadrante. Siete cambiaron de casilla, y los cuatro que venían de tener todo a la baja, Cuernavaca, Jojutla, Tlaltizapán de Zapata y Xochitepec, hoy tienen el cobro al alza. Un estado no se homogeneiza solo.
Eso es exactamente lo que Diego Gambetta describió estudiando a la mafia siciliana. La mafia no vende droga: vende protección, y para vender protección necesita orden, no caos. La violencia es el costo de entrar al mercado, no el de operarlo. Matar es caro, porque atrae al Estado, a la prensa y a la venganza. Un grupo sin rival ya no necesita matar. Necesita cobrar. Guillermo Trejo y Sandra Ley, y también Angélica Durán-Martínez, documentaron la otra mitad: la violencia se hace visible o se esconde según cuánta competencia haya y cuánta protección política se consiga.
Hay una prueba que no elegimos nosotros. Nadie le dijo al modelo qué ocurre en Sinaloa, y aun así Sinaloa sale solo, de los 32 estados, en el único cuadrante de guerra abierta: 58.6 por ciento más muertos y 30.2 por ciento menos cobro. Culiacán repite con 76.3 y 23.1. El retrato de una plaza rota donde nadie manda todavía. Cuando un indicador acierta donde su autor no le ayudó, empieza a merecer confianza.
Dos cosas juegan en contra de esta lectura, y van en la misma columna y en el mismo mapa.
Primero: en 93 de los 315 municipios bajan las dos cosas al mismo tiempo. Casi un tercio tiene paz de la que no cobra.
Segundo, y es el que más pesa para Cuautla: una tasa alta de extorsión puede significar que se extorsiona más, o que se denuncia más. La ENVIPE estima que más del 90 por ciento de los delitos nunca se denuncia; un municipio donde la fiscalía abre módulos, capacita y levanta las carpetas que antes no levantaba aparece peor en la tabla sin que la realidad haya empeorado. La misma sospecha aplica a San Luis Potosí, que concentra cuatro de los seis municipios más extremos del país en variación. Cuando un solo lugar domina los extremos de una distribución nacional, la primera hipótesis razonable no es que ahí pasó algo excepcional, sino que ahí cambió la forma de registrar.
No lo afirmamos ni lo descartamos. Lo dejamos anotado como la primera pregunta que hay que hacerle a estos datos, y es la razón por la que el mapa se publica con su método a la vista. Un indicador que solo encuentra lo que su autor buscaba no es un indicador: es una opinión con números.
Queda dicho lo que este radar no es. No es un veredicto. No prueba pactos, no acredita responsabilidades penales y no nombra a nadie. Señala territorios cuyo comportamiento estadístico resulta compatible con un mercado criminal consolidado, y ahí se detiene.
Lo que sigue no es nuestro. A la autoridad de Cuautla y a la Fiscalía de Morelos no hay que preguntarles si pactaron con alguien. Hay que preguntarles por qué la ciudad encabeza el país en denuncias de extorsión mientras sus homicidios caen, y cuál de las dos explicaciones es: que se cobra más, o que por fin se denuncia. Esa pregunta se responde con expedientes, no con opiniones, y quien la tenga que responder tiene los expedientes.
El mapa está abierto, municipio por municipio, con las cifras trazables a su archivo fuente.
Abrir el radar completo: 315 municipios, tres ventanas y el método a la vista Ver el expediente →
- SESNSP, Incidencia delictiva del fuero común, carpetas de investigación, bases estatal y municipal, corte junio 2026. Series 2015-2025 (metodología CNSP/38/15) y RNID 2026. Datos abiertos
- CONAPO, Proyecciones de la población de México 2020-2070, base de las tasas por cien mil habitantes. Portal
- INEGI, Estadísticas de defunciones registradas, que confirman la caída del homicidio por acta de defunción. Programa EDR
- INEGI, ENVIPE 2025, Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, para la cifra negra del delito no denunciado. ENVIPE
- Diego Gambetta, The Sicilian Mafia: The Business of Private Protection, Harvard University Press, 1993. ISBN 978-0674807426.
- Guillermo Trejo y Sandra Ley, Votes, Drugs, and Violence: The Political Logic of Criminal Wars in Mexico, Cambridge University Press, 2020. ISBN 978-1108843590.
- Angélica Durán-Martínez, The Politics of Drug Violence: Criminals, Cops and Politicians in Colombia and Mexico, Oxford University Press, 2018. ISBN 978-0190695965.
- Radar de la paz narca, 45 Digital Noticias. Indicador propio, método abierto, 32 estados y 315 municipios, tres ventanas de tiempo. Mapa completo
- Inseguridad México, tablero con el catálogo completo de 55 delitos y 2,475 municipios. Tablero
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