Cómo leer Inseguridad México (y por qué lo construimos así)
México discute su seguridad con cifras sueltas: un porcentaje en una mañanera, un ranking en un titular, un mapa rojo en un noticiero. Cada cifra suele ser cierta, y cada una, sola, suele contar solo la parte que conviene a quien la enuncia. Inseguridad México existe para lo contrario: poner todas las cifras oficiales en un mismo lugar, con el catálogo completo de delitos, su historia y su fuente, para que cualquier persona pueda auditar lo que se le dice.
Esta es la guía de uso. No porque el tablero sea difícil, pues está hecho para leerse de un vistazo, sino porque algunas de sus piezas muestran cosas que ningún reporte oficial pone junto, y conviene saber exactamente qué se está viendo.
Desde la primera versión de esta guía el expediente creció: se sumaron un indicador propio, dos páginas que desarman el conteo oficial antes de discutirlo y una explicación del catálogo nuevo con el que el país se cuenta desde enero de 2026. Todo eso está aquí abajo, en el orden en que conviene recorrerlo.
El tablero en cuatro cajones
El menú de la cabecera agrupa todo el sitio en cuatro cajones, y cada uno responde una pregunta distinta. Vale la pena saber cuál es la suya antes de entrar.
La pregunta geográfica. El país ordena los 32 estados y los municipios que encabezan para el delito y el año que usted elija; Estados abre la radiografía completa de una entidad; Municipios busca el suyo por nombre. Es el cajón que casi todo mundo usa primero.
La pregunta de registro, que es distinta y llega después: qué está contando el número antes de que alguien lo presuma. Viven aquí el Radar de la paz narca, las Señales del espejo y El país que no se cuenta. Son piezas propias: no salen de ningún comunicado.
Las investigaciones con nombre y periodo propios, donde el dato deja de ser tablero y se vuelve caso: los corredores ferroviarios, Morelos bajo el microscopio y el índice de todo lo abierto.
La metodología, el glosario del catálogo oficial y esta guía. Es el cajón que permite discutir el tablero en sus propios términos, incluso para llevarle la contraria.
En la esquina inferior izquierda de cada página flota un sello con el corte vigente de los datos. Hoy dice agosto de 2026. Si dice otra cosa, los datos se movieron y esta guía puede haberse quedado atrás en alguna cifra.
Primero: el país, municipio por municipio
Lo primero que aparece es un mapa de México pintado municipio por municipio: 2,475 piezas, cada una con su propia cifra oficial. Verde azulado donde la tasa es baja, rojo donde arde (semáforo accesible, legible también para daltónicos). No hay degradados inventados: cada color es un dato, y un clic en cualquier municipio abre su radiografía completa. Puede elegir cualquiera de los 55 delitos del catálogo, o el total de carpetas.
Dos decisiones de diseño importan aquí, y las declaramos:
Usamos tasas, no volúmenes. El Estado de México registra más carpetas que Colima por una razón que no necesita criminólogos: tiene casi veinte veces su población. Dividir entre habitantes es lo único que permite comparar. Por tasa de homicidio doloso en 2025, el primer lugar nacional no es ninguno de los estados grandes: es Colima, con 72.6 por cada 100 mil habitantes; Morelos es segundo con 48.5.

La tasa se ofrece cruda y ajustada. En un municipio de 3 mil habitantes, dos homicidios disparan la tasa a niveles de guerra; por eso el mapa arranca en la versión ajustada (suavizado bayesiano) que corrige ese espejismo de los municipios pequeños, y deja la cruda a un clic para quien quiera el dato sin tratar. Para no perderse entre 2,475 piezas, la división estatal se traza encima de la municipal: la línea gruesa es el estado, la fina el municipio.
Cambie de delito y observe algo que ningún comunicado muestra: cada delito dibuja un país distinto. El homicidio arde en el Pacífico norte (Manzanillo: 117 por cada 100 mil, el máximo nacional); el narcomenudeo enciende la Riviera Maya, que en homicidio se ve tranquila (Tulum está en el percentil 99 nacional de narcomenudeo). Misma república, geografías de violencia diferentes. Por eso el propio mapa lo advierte: no se vaya con la finta del delito que trae en pantalla.

Su estado: los 55 delitos, sin resumen que esconda
Haga clic en cualquier estado, o entre directo a las radiografías estatales y elija el suyo. Lo que encuentra es deliberadamente completo: los 55 subtipos delictivos del catálogo del Secretariado Ejecutivo (SESNSP), agrupados por el bien jurídico que afectan, cada uno con su volumen, su porcentaje del total estatal, su miniserie y su variación.
¿Por qué los 55 y no los diez "importantes"? Porque la selección es la primera forma del ocultamiento. Un resumen decide por usted qué importa; el catálogo completo le permite decidirlo a usted.
Cuatro herramientas acompañan la tabla:
- El histórico: cualquier delito, de 2015 al corte más reciente de 2026, en vista mensual, trimestral, semestral o anual. El último periodo incompleto siempre aparece marcado como parcial: una caída al final de una gráfica que no avisa que el periodo está incompleto es una mentira visual, y aquí no las hay.
- El ranking por periodo: los delitos del estado enumerados de menor a mayor en el año o trimestre que usted elija, listo para capturar y compartir con su fuente al pie.
- El mapa municipal, sincronizado con ese mismo periodo: el calor dentro del estado, municipio por municipio.
- El panel de personas desaparecidas, con las cifras del Registro Nacional (RNPDNO) para esa entidad. Van en la misma página a propósito: el delito registrado y la persona que falta son dos caras del mismo expediente, y casi nunca se publican juntas.


Y ahora, hasta el último municipio
El expediente ya no se detiene en el estado. Haga clic en cualquier municipio del mapa estatal, o entre por Municipios en el menú, y abrirá su radiografía propia: los mismos 55 delitos del catálogo, pero a la escala donde la inseguridad se vive. Hasta donde sabemos, es el único lugar que reúne los 2,475 municipios y demarcaciones del país con su catálogo completo, año por año.

Por qué 2,475 y no 2,478. El país tiene 2,478 municipios y demarcaciones territoriales, y este tablero pinta 2,475: los que tienen polígono y proyección de población propios, que es lo que se necesita para dibujarlos y para calcular una tasa por habitante. Los tres que faltan se crearon en 2024 y todavía no tienen ninguna de las dos cosas, aunque sus carpetas sí cuentan en los totales de su estado y del país. La nota completa, con su fuente, está en el universo municipal.
Cada municipio responde con rigor lo que sí se puede contestar, y declara lo que no:
- Su lugar, no su interior. El dato del SESNSP llega al municipio, no a la colonia. Por eso no pintamos calor dentro de un municipio: sería inventar dónde se concentra. En su lugar mostramos un mapa de posición que colorea a todos los municipios del estado y enciende el suyo, para contestar con honestidad si está peor o mejor que sus vecinos.
- El cuándo, en vez del dónde. Un calendario de calor de mes por año revela la estacionalidad: en qué meses se dispara cada delito.
- Un termómetro que pone su tasa de homicidio junto a la media de su estado y la del país, para medir el tamaño real del problema.
- Los pares espejo y la escalada de los 55 delitos, también a escala municipal y filtrables por año.

El ranking que reordena el país
En El país elija un delito y un año: los 32 estados y los municipios se acomodan al instante, en número de carpetas o en tasa por habitante. Quien encabeza el homicidio no encabeza la extorsión, y quien manda en volumen cae cuando se mide por habitante. Ahí se ve, de un golpe, dónde pega cada delito.

Cuando el delito baja, ¿a dónde se va?
Aquí está el corazón metodológico del proyecto, y merece explicación. Desde el rediseño vive en su propia página, Señales del espejo, dentro del cajón Lo que esconden.
El catálogo oficial no solo tiene categorías precisas como "Homicidio doloso" o "Robo a casa habitación". Tiene también bolsas: "Otros delitos que atentan contra la vida", "Otros robos", "Otros delitos del Fuero Común". Son legales y a veces necesarias: hay hechos que no encajan limpio en ninguna casilla. Pero tienen una propiedad difícil de ignorar: lo que entra en una bolsa deja de poder auditarse. Nadie puede saber, desde el dato público, qué delitos contiene exactamente.
A cada categoría precisa le corresponde una bolsa del mismo bien jurídico. Las llamamos espejos. Y la pregunta de auditoría es simple: cuando un delito específico baja, ¿bajó la violencia, o el registro se movió al espejo?
Para responderla sin perseguir caso por caso, construimos el Monitor de Opacidad: una matriz de los 32 estados por once años donde cada celda dice qué fracción de todas las carpetas de ese estado cayó en bolsas ese año. Se lee en tres movimientos: la celda (un 34 significa que una de cada tres carpetas de ese estado es inauditable), la fila (si el color se intensifica, el estado mueve cada año más registro a las bolsas), y el Δ (el saldo de la década: rojo se opacó, cyan se transparentó).

Debajo, el detector de pares muestra los casos concretos: 27 señales en 18 de los 32 estados, donde un delito específico cayó más de 25% mientras su espejo subió más de 25% entre 2018 y 2025, cada una con sus dos series enfrentadas. Los cuatro pares vigilados son homicidio doloso, secuestro, violación simple y robo a casa habitación, cada uno contra la bolsa de su propio bien jurídico. El cruce de esas dos líneas es la pregunta.

Y aquí la advertencia que repetiremos siempre, porque la seriedad del proyecto depende de ella: opacidad no es culpa. Una celda alta o una señal no prueban manipulación; pueden ser cambios de criterio de captura o reformas legales. Lo que sí vuelven innegable es cuánto del delito de cada estado no se puede auditar, hacia dónde va esa fracción, y qué casos merecen explicación pública. Las señales son hipótesis a auditar. Quien tenga la explicación, tiene en este medio el espacio para darla.
El país que no se cuenta: casos contra personas
La segunda pieza del mismo cajón, El país que no se cuenta, no discute si el delito bajó. Discute qué se está contando cuando alguien dice que bajó.
El SESNSP publica dos conteos oficiales del mismo hecho: carpetas de investigación y víctimas. Una carpeta puede contener a varias personas, así que los dos números nunca coinciden, y el que se presume en el micrófono casi siempre es el de carpetas, que es el más chico. De enero a agosto de 2026 hubo 166,446 carpetas por delitos contra las personas y 192,058 víctimas nombradas en esos mismos expedientes: 25,612 personas de diferencia, un 15.4% que el conteo de casos no nombra. En 2025, año cerrado, la brecha fue de 16.8%.
La página declara su propio límite, y conviene leerlo. Bajo el registro nuevo de 2026 solo 5 de los 8 delitos contra las personas están reportando: secuestro, extorsión y trata aparecen en cero porque todavía no se publican, no porque hayan desaparecido. Por eso la referencia de 2025 suma esos mismos cinco delitos y no los ocho. Comparar contra el total cerrado inflaría la caída.
La misma página muestra otra decisión del registro que casi nunca se discute: una muerte violenta de mujer se clasifica como feminicidio en proporciones muy distintas según el estado donde ocurra. Desde 2015 la Suprema Corte ordena, en el caso Mariana Lima Buendía (Amparo en Revisión 554/2013), investigar toda muerte violenta de mujer como feminicidio y con perspectiva de género; reclasificarla a homicidio solo es válido tras descartar el móvil. Que la proporción cambie tanto de una entidad a otra no mide la realidad: mide si se cumple ese estándar.
Cierra con la radiografía nacional de los 55 delitos, la suma de los 32 estados subtipo por subtipo, ordenada de menor a mayor y con las categorías "Otros" marcadas con su etiqueta espejo. Es el catálogo completo, sin selección previa, para el año que usted elija.
Radar de la paz narca: un indicador propio
La tercera pieza del cajón es la única del sitio que no reproduce una estadística oficial, sino que construye una lectura sobre ellas, y por eso va marcada como indicador propio.
La idea es corta. Cuando un territorio se pacifica de verdad, todas las violencias ceden. El Radar de la paz narca busca lo contrario: los lugares donde bajan los muertos y sube el cobro. Cruza dos ejes en tasas por 100 mil habitantes: el homicidio doloso, que es el delito más difícil de esconder porque aparece el cuerpo, contra la suma de extorsión y narcomenudeo, que no son delitos de pleito sino de administración: se cobran cuando alguien ya manda en la calle. De ese cruce salen cuatro escenarios: paz narca, plaza en disputa, guerra abierta y paz o silencio.
Se puede leer a escala estatal, con los 32 estados, y a escala municipal, con 315 municipios de 50 mil habitantes o más que además cumplen un mínimo de eventos en ambos ejes. Ese piso no es capricho: en una población chica un solo caso dispara los porcentajes y el indicador dejaría de significar algo. Hay tres ventanas de tiempo, y la de 2026 se muestra aparte y señalada porque sus meses todavía se revisan al alza.
El sustento teórico no es de la casa y se declara: Diego Gambetta (The Sicilian Mafia: The Business of Private Protection, Harvard, 1993) mostró que la mafia vende protección antes que droga, y que para venderla necesita orden; Angélica Durán-Martínez (The Politics of Drug Violence, Oxford, 2018) documentó que la violencia se vuelve menos visible cuando el mercado criminal está monopolizado; Guillermo Trejo y Sandra Ley (Votes, Drugs, and Violence, Cambridge, 2020) explicaron cómo se encienden y se apagan las guerras criminales. Lo que la página hace es medirlo.
Y su límite va escrito en la propia página: es un radar, no un veredicto. Señala territorios cuyo comportamiento estadístico es consistente con consolidación criminal. No prueba pactos, no acredita responsabilidades y no nombra a nadie. Los porcentajes se pueden verificar uno por uno contra la fuente oficial; que a ese patrón se le llame paz narca es la lectura de la casa, y esa lectura se discute.
Qué mide ahora la metodología: el catálogo cambió en 2026
Esta es la pieza que más cambia la lectura de todo lo anterior, y es nueva. Desde enero de 2026 el país se cuenta con una regla distinta: el Registro Nacional de Incidencia Delictiva (RNID), aprobado en septiembre de 2025. Cambió el catálogo con el que cada fiscalía clasifica sus carpetas, y con él cambió lo que se ve y lo que deja de verse. La página Qué mide ahora la metodología lo cuenta del archivo oficial, renglón por renglón, en vez de tomarlo de un boletín.
Tres cosas que conviene saber antes de comparar cualquier serie contra 2026:
- El catálogo pasó de 55 a 79 subtipos. Doce de ellos no tienen equivalente histórico: conductas que se denunciaban pero caían en bolsas genéricas y ahora sí se distinguen. Son 44,756 carpetas de enero a agosto de 2026, el 3.3% del país, y no tienen serie propia en ninguna parte. Cualquier tendencia suya empieza en 2026.
- El espejo corre también en sentido contrario. Seis delitos de siempre ya no existen con su nombre de una pieza: extorsión, narcomenudeo, secuestro, trata, robo de vehículo y robo de maquinaria se publican partidos en subtipos nuevos. Leídos por el nombre viejo, caen a cero sin haber bajado: son 157,732 carpetas que se desvanecen por una etiqueta. Re-sumados, las bajas reales son modestas.
- El homicidio no tiene espejo. Ningún subtipo nuevo absorbe un homicidio consumado, así que su baja en la serie armonizada es real y no un artefacto del catálogo. La contracara también se dice.
Lo que este expediente hace con eso está declarado: trabaja con 55 series comparables de 2015 a 2026, re-sumando cada desglose del RNID a su delito de siempre, deja los 12 delitos sin historia contados aparte y corre en cada corte una compuerta que avisa si el Secretariado agrega o renombra etiquetas. Si el terreno se mueve, se decide a dónde va lo nuevo antes de publicar; nunca se deja caer en silencio.
Los expedientes: cuando el dato se vuelve caso
El tablero contesta preguntas generales. Algunas historias necesitan más, y para eso está el cajón de Expedientes: investigaciones con nombre, periodo y fuentes a la vista.
- Corredores ferroviarios: el Istmo, el Tren Maya y la red de carga, leídos por su firma delictiva completa a lo largo de la vía, municipio por municipio. Dos megaproyectos, dos firmas distintas.
- Morelos: el estado bajo el microscopio, con sus municipios, su serie mensual y el cruce contra lo que declara el gabinete.
- El índice completo, donde se suman las investigaciones abiertas conforme se publican.
Y en el cajón editorial vive el archivo de columnas y auditorías: la lectura firmada de estos mismos datos. El tablero ordena la evidencia; la columna dice qué piensa la casa de ella, y las dos cosas se mantienen separadas a propósito.
Lo que sostiene todo: la trazabilidad
Cada cifra publicada en Inseguridad México tiene un registro en un archivo público de auditoría con su fuente primaria, su método de cálculo y su fecha de corte. Los datos provienen de bases oficiales (SESNSP, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas RNPDNO, INEGI y CONAPO) y cualquier persona con una computadora puede reproducir cada número desde el archivo original. El mapa completo está en metodología y trazabilidad, y el vocabulario oficial, término por término, en el glosario. Cuando dos cortes oficiales difieren entre sí, lo decimos; cuando un dato no existe, lo decimos también, en lugar de rellenarlo.
Las magnitudes de fondo, por si las busca al entrar: en 2025 el país registró 2,016,724 carpetas de investigación del fuero común y 20,191 homicidios dolosos, un descenso de 20.7% frente a 2024 que este tablero permite examinar delito por delito y estado por estado, en lugar de aplaudirlo o negarlo en bloque. De enero a agosto de 2026 van 10,115 homicidios dolosos, y ese tramo es preliminar: el Secretariado suele revisarlo al alza. Y en el registro de desaparecidos permanecen 133,924 personas en calidad de activas: detrás de cada fila de esa base hay una familia que sigue buscando. Ese dato no baja con ningún comunicado.
El tablero no opina. Ordena la evidencia y la deja auditable. La opinión, la suya, empieza donde termina el mapa.
Si prefiere ir directo
Los territorios donde bajan los muertos y sube el cobro. 32 estados y 315 municipios, con su método a la vista.
Abrir Indicador propioSeñales del espejo27 señales en 18 estados: el delito específico cae mientras su bolsa Otros sube, en el mismo periodo. Cada una con su serie.
Abrir Indicador propioEl país que no se cuentaDos conteos oficiales del mismo hecho, con 25,612 personas de diferencia, y el catálogo completo con sus bolsas.
Abrir MetodologíaQué mide ahora la metodologíaEl catálogo RNID contado renglón por renglón: 79 subtipos, 12 delitos sin serie y los que caen a cero por su nombre.
Abrir Escala nacionalEl país, de mayor a menorLos 32 estados y los municipios que encabezan, para el delito y el año que elija, con su tasa por 100 mil habitantes.
Abrir Escala estatalAudita tu estadoLos 55 delitos de una entidad, su serie desde 2015, sus señales propias y el panel de personas desaparecidas.
Abrir Escala municipalEncuentra tu municipioBusque el suyo por nombre y compárelo contra su estado y contra el promedio nacional, delito por delito.
Abrir ArchivoTodos los expedientesLas investigaciones abiertas de 45 Digital Noticias, cada una con su corte de datos y sus fuentes a la vista.
AbrirLas cifras de esta guía provienen del registro de trazabilidad del proyecto (cifras.csv) y de las series publicadas en el propio sitio, con cortes: SESNSP agosto de 2026 (cifra preliminar para 2026), RNPDNO 3 de junio de 2026, CONAPO proyecciones de población. Metodología completa, fuentes y glosario, en el cajón Cómo se hizo.